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jueves, 4 de octubre de 2012

SIN ADULTERAR


“…no hay que cubrir con algo  que reciba impureza, por eso hay que percatarse de que no esté  el techo en forma de recipiente. Por este mismo problema no se pueden usar para techar maderas de las camas o cosas que fueron utilizadas para muebles ya que se consideran aptas de recibir impureza” (Leyes de la Sucá)

La Kabalá explica: Los elementos son aptos para  recibir impureza cuando son utilizados por el hombre con un determinado fin.

Del mismo modo, La Sucá representa energías muy elevadas que generan bendiciones, luego de todo el servicio de Iom Kipur. Al confeccionarla se debe uno percatar de que dichas “energías” no sean “impuras”.

Dichas energías se tornan impuras cuando tienen contacto con el hombre. Un elemento que se formó para algo de este mundo queda inhabilitado para recibir las bendiciones de Sucot.

La persona puede adulterar la bendición, y es cuando limita a su propio entender las energías divinas. El adulterar las energías tiene un efecto muy perjudicial, como por ejemplo, el nacimiento de un “Ishmael” de Abraham, o un “Esav” de Itzjak.

El patriarca “Abraham” servía al Eterno con la característica de la bondad. “Ishmael” utilizó dicha bondad para beneficio propio, enorgulleciéndole vanamente al hacer favores. “Itzjak” servía al Eterno con devoción y fervor, pero “Esav” utilizó el fervor para las cuestiones de este mundo.

Para poder lograr el efecto pretendido, la Sucá debe ser “natural”, tal como el Eterno creó las especies vegetales, de modo de poder recibir las bendiciones celestiales, sin adulteraciones humanas que solo pueden perjudicar.

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