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lunes, 9 de diciembre de 2019

Opciones

Y salió Dina, la hija de Lea, a quien ésta había dado a luz a Iaacov, a visitar a las hijas de la tierra. Y cuando la vio Shejem, hijo de Jamor, el Jiveo, príncipe de aquella tierra, la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró. (Vaishlaj 34: 1 y 2)

Explican los Sabios que de Dina tendría que salir la terciaba tribu de Israel, que hasta el momento eran doce. Dicha tribu estaba a destinada a mantener a las demás.

Es por eso que Iaacov fue a Shejem a buscar un esposo para su hija.

Los Sabios explican que Dina debía casarse con Esav, y de ese modo ella hubiera logrado que su tío regrese al buen camino. 

Los Sabios siguen explicando: Al no querer relacionarse con Esav de manera permitida, se relacionó con Shejem de modo prohibido.

Iaacov sabía que el alcance de su hija era muy grande y por eso fue hacía Shejem a poder lograr elevar a ese lugar.

Pero lo que parecía a simple vista algo positivo y accesible se transformó en algo negativo y doloroso.

En definitiva de Dina salieron dos tribus de Israel, ya que cuentan los Sabios que producto de la relación en cuestión, nació Asnat la esposa de Iosef, pero ahora de manera correcta.

El poder de Dina era muy grande. Ella tenía la capacidad de relacionarse con el exterior, “Y salió Dina”, pero en el anhelo de querer influir en su entorno, tropezó, siendo rectificada su acción por sus descendientes, volviendo todo al ámbito de la santidad.

Los hijos de Iaacov mataron a toda esa ciudad, demostrando que no eran aptos para adherirse a la sagrada nación, ya que sus intenciones no eran nobles y podían desvirtuar todo lo que había formado los patriarcas.

Iaacov quizo integrar al mundo en el servicio divino, pero no era el momento. El Eterno dispuso que dicha redención pase por sus hijos, y de esta manera poder llegar a iluminar correctamente al mundo.

Luego de estos episodios El Eterno se comunica con Iaacov y le dice que regrese al lugar de su padre, ya que el no fue directamente hacia el, yendo a Shejem en primer lugar, haciéndole saber que ya llegará el tiempo de integración, pero antes uno tiene que comenzar de manera paulatina, en sus orígenes.

La persona está dotada de mucho potencial, pero dicho potencial tiene que ser canalizado correctamente. La vida está llena de trampas haciendo elegir a la persona opciones aparentemente correctas, pero en definitiva la persona tiene que optar por el camino de la Tora.

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